Equipo técnico-artístico
- Juan del Padro; Diego Ferrer; Natalia Epstein; Mariana Campo Lagorio; Gabriel Mahia; Pupé; Lucas Guigon; Daniel Meneses; Marcos Severi; Paola Avalos; Marina Haller; Pum-Pum; German Echave, Federico Gutiérrez.
El entrepiso del Hospital de Pediatría Garrahan funciona como el gran distribuidor desde donde se accede a las distintas áreas de atención. Miles de personas —pacientes, familias, profesionales y trabajadores del hospital— circulan diariamente por este espacio de tránsito permanente.
El desafío consistió en transformar ese recorrido cotidiano en una experiencia capaz de comunicar y poner en valor los principios que definen la identidad institucional del Hospital. Aprovechando uno de los espacios de mayor circulación y concentración humana del Garrahan, la intervención buscó convertir la arquitectura en un soporte narrativo capaz de transmitir pertenencia, orgullo, humanidad y compromiso colectivo.
La propuesta entendió que, en instituciones de salud altamente complejas, los valores no solo deben enunciarse: también deben hacerse visibles, habitables y emocionalmente reconocibles para quienes trabajan y se atienden allí. Porque percibir un hospital organizado alrededor de valores humanos construye confianza, tranquilidad y sentido de cuidado.
La intervención se desarrolló sobre un corredor de más de 120 metros lineales y seis rampas de acceso que conectan distintos sectores del hospital. Para construir el recorrido se aprovecharon los grandes planos verticales rehundidos de la arquitectura como soportes para gigantografías e intervenciones gráficas de gran escala.
Cada una de estas piezas fue concebida para representar visualmente valores fundamentales de la cultura institucional: solidaridad, empatía, trabajo en equipo, compromiso, derechos, resiliencia y calidez humana, entre otros.
La traduce estos conceptos en metáforas visuales emocionalmente contundentes. Así, por ejemplo, la resiliencia se representa mediante un pequeño sapo —personaje del “sector verde” del hospital— al que le falta una pierna y que, en su lugar, posee un resorte que le permite impulsarse hacia adelante.
Complementariamente, cada valor fue acompañado por definiciones “Garrahan”. Así, la resiliencia se define como: “descubrir que en la adversidad somos capaces de seguir adelante”.
Las obras fueron desarrolladas siguiendo el lenguaje gráfico establecido por el Programa de Comunicación Visual del Entorno (PCVE) del Hospital y dialogan además con producciones realizadas por distintos artistas plásticos convocados en el marco de la iniciativa “Arte y Salud”. En varios casos, estas intervenciones incorporaron también la participación activa de pacientes.
El recorrido suma además escenas humorísticas donde personajes de la cultura popular y figuras de la historia argentina aparecen siendo atendidos en el Hospital: un San Martín resfriado luego de cruzar la cordillera, Belgrano lastimado tras coser la bandera o Mafalda acercando el mundo “para sanarlo”. Estas situaciones aportan cercanía, humanidad y humor al recorrido, reforzando la idea de un hospital que también encuentra espacio para la imaginación, el afecto y la risa. Porque, muchas veces, salud también es volver a tener ganas de reír.