Equipo técnico-artístico
- Federico Gutierrez
- Diego Ferrer
Atravesar un tratamiento oncológico implica transitar situaciones de enorme carga emocional, incertidumbre y vulnerabilidad. En ese contexto, los espacios hospitalarios deben ofrecer contención y calma.
La intervención desarrollada transformó un espacio arquitectónicamente complejo —originalmente no concebido como pabellón oncológico y posteriormente readaptado para ese fin— cuyas limitaciones estructurales generaban recorridos fragmentados entre distintas áreas de atención.
Frente a este escenario, la señalética debía asumir un rol decisivo: ordenar con absoluta claridad los recorridos de pacientes que atraviesan situaciones de extrema sensibilidad física y emocional. Aquí, el orden deja de ser solamente funcional para convertirse también en una herramienta terapéutica. Percibir un entorno organizado reduce la incertidumbre, disminuye la ansiedad y ayuda a transmitir calma en uno de los momentos más difíciles de la experiencia hospitalaria.
La propuesta tomó como punto de partida el símbolo del lazo violeta asociado a la prevención y tratamiento de los cánceres gastrointestinales. A partir de este elemento se construyó un lenguaje visual basado en una línea que se enlaza, se pliega y se transforma para dar forma a iconos identificadores de los servicios.
Así, el propio símbolo de la lucha contra el cáncer dejó de funcionar únicamente como referencia gráfica para convertirse en un sistema vivo de orientación y acompañamiento.
Las piezas señaléticas fueron montadas sobre soportes poligonales en diferentes tonalidades violetas que se articulan entre sí como un sistema de planos complementarios. La propuesta buscó representar visualmente el trabajo interdisciplinario que define al pabellón: diagnóstico, quimioterapia, cuidados paliativos, investigación y acompañamiento clínico funcionando de manera integrada alrededor del paciente.
Este concepto también se trasladó a las ambientaciones murales de salas de espera y circulación, donde las composiciones gráficas construyen una narrativa visual basada en la presencia humana y el acompañamiento. Las ilustraciones muestran equipos de salud asistiendo activamente a sus pacientes, reforzando la idea de que nadie atraviesa el tratamiento en soledad.