Equipo técnico-artístico
- Alejandro Albornoz
- Juan del Prado
- Federico Gutiérrez
- Víctor Carbajal
Experiencias inmersivas para diagnóstico pediátrico
La realización de estudios de resonancia magnética y tomografía computada puede generar miedo, ansiedad y altos niveles de estrés en pacientes pediátricos. El ruido de los equipos, la inmovilidad requerida y las características físicas de las salas convierten muchas veces la experiencia en una situación intimidante para niñas y niños.
Frente a este desafío, desarrollamos en el Hospital Garrahan un programa integral de intervenciones ambientales inmersivas para los servicios de diagnóstico por imágenes. A través de narrativa visual, escenografía y diseño espacial, transformamos el recorrido clínico completo —desde el ingreso al sector hasta la sala del procedimiento— en una experiencia de juego, exploración y descubrimiento.
Cada intervención propone un universo narrativo distinto donde niñas y niños dejan de ser espectadores para convertirse en protagonistas de una aventura. Así, el foco emocional se desplaza del miedo hacia la experiencia del relato, favoreciendo la calma, la colaboración durante el estudio y, en determinados casos, reduciendo la necesidad de sedación parcial o total, con el impacto clínico, operativo y económico que ello implica.
Para imaginar esta historia primero escuchamos a quienes iban a vivirla: las niñas y los niños. En muchas de las conversaciones con los equipos técnicos del servicio de diagnóstico apareció una misma idea: “El tomógrafo parece una nave espacial”.
¿Pero cómo volver posible un viaje interestelar dentro de un hospital?
Decidimos hacerlo a través de algo que el Garrahan impulsa desde hace años como parte del cuidado: la lectura. Narradores que recorren las salas, bibliotecas móviles y libros que acompañan la internación hacen que las historias también formen parte de la experiencia hospitalaria.
Porque un libro nunca es solamente un libro. Es una puerta, y durante la infancia esa puerta se atraviesa de verdad. Mientras un adulto recorre un cuento como observador, una niña o un niño lo viven como protagonistas. Son el Capitán Nemo viajando hacia las profundidades del océano, Harry Potter cruzando el cielo sobre su escoba, Gulliver llegando a una isla desconocida o exploradores en el Reino del Revés de María Elena Walsh.
Entonces transformamos la puerta doble de ingreso a la sala en un enorme libro abierto que invita a atravesar sus páginas para ingresar a una galaxia poblada de personajes, historias y mundos fantásticos surgidos de la literatura infantil. Cada planeta (representando en paredes de la sala) representa un libro y una nueva aventura por descubrir.
En el centro de ese universo aparece una nave capaz de hacer posible el viaje: el tomógrafo, transformado en una extravagante máquina espacial impulsada por pájaros, globos, cometas y libros, lista para deambular entre planetas como nos enseñó a hacerlo “El Principito”.
Los personajes, escenarios y recursos visuales de esta experiencia forman parte del universo gráfico desarrollado por el Programa de Comunicación Visual del Entorno del Hospital Garrahan.